La rentabilidad bruta se calcula sobre el precio de compra y la rentabilidad neta sobre la inversión total. Los gastos anuales de explotación incluyen, entre otros, la gestión, los gastos de comunidad y el mantenimiento. La posible revalorización del inmueble no está incluida en este cálculo. El valor futuro de reventa dependerá, entre otros factores, del precio de compra, la ubicación, la calidad de construcción, la evolución de la zona y las condiciones del mercado. Este ejemplo se ofrece únicamente a título ilustrativo y no constituye una previsión ni una garantía de rentabilidad.
Una rentabilidad anunciada más alta no significa necesariamente que un inmueble sea una mejor inversión. Además de los ingresos por alquiler, analizamos el precio de compra, los gastos de explotación, la calidad de construcción, la facilidad de alquiler y el potencial de reventa.
Es mejor conocer las cifras antes de comprar que descubrirlas después.